No dejes que el nombre te asuste. La Costa de la Muerte (Costa da Morte, en gallego) recibió ese nombre debido a los naufragios que ocurrieron, durante siglos, en este rocoso litoral; sin embargo, en nuestros días, es una pujante área de la costa gallega, repleta de historia y perfecta para un itinerario vacacional.
Si alquilas una autocaravana para viajar por la Costa de la Muerte, existen multitud de apacibles lugares que puedes recorrer: solitarias playas, acantilados, y los agrestes cabos de Touriñán, Vilán y Finisterre (Fisterra, en gallego), que viene del nombre que le dieron los antiguos romanos, Finis Terrae (el fin de la tierra).
Esta zona costera es tan remota que, antiguamente, se la consideraba la última frontera de Europa occidental; si estás buscando un sitio donde dejar volar tu imaginación, mientras contemplas el mar, ahí está Finisterre (que la verdad tampoco te eche para atrás: en España, el verdadero “fin de la tierra”, en realidad, es el cabo Touriñán, justo al norte de Finisterre, y el punto más occidental de toda Europa es el cabo da Roca, en Portugal... ambos, dos lugares ideales para hacer una ruta a continuación).
La historia y la leyenda rodean esta costa, desde las ruinas megalíticas del dolmen de Dombate hasta el asentamiento celta del Castro de Borneiro. Es tiempo de surf en La Coruña, la bulliciosa ciudad portuaria. Si vienes con tu tabla, no dejes de ir a Orzán y Riazor; el surf es aquí tan importante que tiene un monumento con una fuente en la Rúa Matadero.
Concede tiempo, también, para ver Muxía, uno de los destinos finales para los peregrinos del Camino de Santiago; Camariñas, para pescar y comprar encaje de bolillos, y para visitar algunas de las calas desiertas que hay a lo largo de esta costa indomable de Galicia.